Dejó que floreciera una

pradera de amapolas

Gabo  

  

 

La mocedad caldeada por tus sustantivos exaltados

Crean la gran sinfonía sediciosa

Escrita por tus altozanos encendidos  

 

Y llega en callada turbación 

La tormenta desnuda traída por  nuestro delirio

Cae tu dosel sagrado entre las sabanas que ruedan alrededor

Del círculo terrestre desnudado  ante tu piel  

 

Así florecen desabrigados floripondios

Con la ortografía apasionada que besa tus praderas  

 

Cinco letras con libertad se acuñan  

 

Entre mi felicidad y tu grito pasional